Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México logró un hallazgo histórico en Querétaro: localizó alrededor de 50 ajolotes del Altiplano (Ambystoma velasci), una especie que llevaba más de 15 años sin registros en su hábitat natural. El descubrimiento ocurrió en un cuerpo de agua artificial dentro de una propiedad agrícola en el municipio de Amealco de Bonfil.
La investigación fue encabezada por el biólogo Diego de Jesús Chaparro Herrera, del Laboratorio de Microbiología Ambiental de la FES Iztacala. Los especialistas analizaron tamaño, peso, edad y estado de salud de los ejemplares, además de parámetros del agua como pH y oxígeno disuelto.
El hallazgo es clave para la conservación del ajolote, ya que confirma que la especie sigue viva y puede resistir en condiciones adversas. Expertos advierten que se requieren medidas urgentes para proteger estos ecosistemas y evitar su desaparición definitiva.
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