El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo una llamada telefónica con el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente, en la que pidió a México “mano dura” y resultados medibles en el combate al narcoterrorismo, así como al tráfico de fentanilo y armas. La conversación se realizó el 11 de enero de 2026 y fue confirmada por la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado.
De acuerdo con la versión del gobierno estadounidense, el diálogo se centró en reforzar la cooperación bilateral para desmantelar a los cárteles que operan en México y que, según Washington, representan una amenaza directa para la seguridad regional. Estados Unidos reiteró que el combate a estas organizaciones criminales es una prioridad de política exterior y de seguridad nacional, aunque no se mencionaron plazos, operativos específicos ni nuevos acuerdos formales.
La postura expresada por Rubio representa una presión diplomática directa sobre el Gobierno de México, al exigir “resultados tangibles” en la lucha contra grupos que Washington califica como narcoterroristas. El contexto de la llamada está marcado por el incremento sostenido de muertes por sobredosis en Estados Unidos, así como por el flujo ilegal de armas que cruzan la frontera hacia territorio mexicano.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó, a través de un mensaje en X, que el intercambio se dio bajo los principios de respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial de México, además de responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación. La dependencia subrayó que México mantiene su postura de cooperación, pero sin aceptar imposiciones externas.
La SRE precisó que la llamada se realizó siguiendo instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien días antes había solicitado a De la Fuente sostener comunicación directa con Rubio o incluso con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto ocurrió después de que Trump afirmara públicamente que su gobierno comenzaría a “atacar por tierra” a los cárteles mexicanos, declaraciones que fueron rechazadas por el gobierno mexicano.
Hasta el momento, ninguna de las dos partes ha informado sobre compromisos operativos concretos derivados de la conversación. Sin embargo, el intercambio confirma que el tema del narcotráfico y el fentanilo seguirá siendo uno de los principales puntos de tensión y negociación en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.