La agencia espacial de Estados Unidos, la NASA, inició la fase final de preparación para lanzar la primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años, en un contexto marcado por dudas técnicas y preocupaciones sobre la seguridad de los astronautas.
La misión Artemis 2 llevará a cuatro tripulantes a orbitar la Luna y regresar a la Tierra tras un viaje de aproximadamente 10 días. Será la primera prueba tripulada del cohete SLS y de la cápsula Orion, desarrollados para el programa lunar estadounidense. El lanzamiento fue adelantado al 6 de febrero por decisión del gobierno del presidente Donald Trump, lo que ha incrementado la presión sobre la agencia.
Uno de los principales focos de preocupación es el escudo térmico de la cápsula Orion. En la misión no tripulada Artemis 1, realizada en 2022, se detectó un desgaste mayor al previsto durante la reentrada a la atmósfera, un problema que especialistas consideran un riesgo potencial para la tripulación. Algunos astronautas veteranos han advertido similitudes con fallos que precedieron accidentes históricos como los del Challenger y el Columbia.
A estas dudas se suma la evacuación anticipada de la tripulación de la Estación Espacial Internacional debido a un problema médico de uno de sus integrantes, una situación inédita que obliga a la NASA a reorganizar vuelos sin alterar, por ahora, el calendario de Artemis 2.
Pese a las alertas, la agencia decidió seguir adelante tras evaluar los riesgos y ajustar el perfil de reentrada de la nave como medida de mitigación. En los próximos días comenzará el traslado del cohete a la rampa de lanzamiento, mientras continúan las pruebas finales. Si no surgen fallas de último momento, Estados Unidos podría dar un paso clave en su regreso a la Luna en cuestión de semanas.