El colapso del rial encendió una nueva ola de descontento en Irán. La fuerte crisis económica, marcada por la devaluación acelerada de la moneda y un aumento constante en los precios, provocó protestas que ya se extendieron a 27 de las 31 provincias. Los comerciantes iniciaron las manifestaciones el 28 de diciembre, luego de que el dólar superara 1.4 millones de riales en el mercado informal, casi el doble que el año previo.
La inflación anual alcanzó el 42%, mientras que la alimentaria llegó al 72%. El pan subió un 113%, afectando con mayor fuerza a las familias de ingresos bajos. Expertos afirman que décadas de sanciones, mala gestión y corrupción han profundizado el deterioro económico y social.
Las demandas dejaron de ser solo económicas. Hoy incluyen exigencias de derechos humanos, dignidad y libertad. Organizaciones internacionales denuncian represión violenta. Iran Human Rights confirmó 743 muertes, incluidos menores, y el acceso a internet permanece bloqueado desde el 8 de enero para ocultar la magnitud de los hechos.
La presión internacional crece. Estados Unidos anunció nuevos aranceles y Donald Trump pidió a los iraníes mantener las protestas. Aunque analistas descartan un colapso inmediato del régimen, coinciden en que esta es una de sus mayores crisis internas en años.