El dominio de Disney y Roblox entre los jóvenes no se explica solo por su éxito en entretenimiento. Para la Generación Z, consumir va más allá de ver, comprar o jugar: significa pertenecer. Según datos de DCDX, ambas marcas encabezan la lista de las más consumidas porque conectan con necesidades emocionales y sociales que trascienden el producto.
Disney funciona como un “archivo emocional” para esta generación. Sus historias acompañan a los jóvenes desde la infancia y se actualizan mediante remakes, universos expandidos y presencia constante en redes y streaming. En un entorno saturado de estímulos, la marca ofrece estabilidad y coherencia narrativa, algo valioso para una audiencia que busca puntos de referencia confiables.
Roblox opera desde el extremo opuesto: no ofrece historias cerradas, sino espacios abiertos para crear y socializar. Aquí los usuarios son protagonistas. La plataforma se ha convertido en un laboratorio donde la Gen Z experimenta con identidades, economía digital y comunidades. Su atractivo está en el control y la participación activa.
Ambas marcas comparten una lógica: la experiencia es más importante que el producto. Disney conecta desde la emoción; Roblox desde la colaboración. No sorprende que junto a ellas destaquen Twitch, Netflix, Spotify o Apple. La Gen Z no separa consumo de cultura: busca marcas que se integren a su vida cotidiana.
Un estudio del Edelman Trust Barometer respalda esta tendencia: casi 6 de cada 10 jóvenes sienten conexión con personas que consumen las mismas marcas. Para ellos, identidad y consumo avanzan juntos. Por eso, Disney y Roblox no lideran solo por lo que ofrecen, sino por lo que representan.
¿Por qué Disney y Roblox dominan a la Gen Z más allá del entretenimiento? Su poder no está en el producto, sino en la experiencia y el sentido de pertenencia que generan. Descubre qué revelan sobre el futuro del consumo juvenil.