Bajar de peso no es igual de sencillo en todas las etapas de la vida. Especialistas en salud coinciden en que el metabolismo, las hormonas y la composición corporal cambian con los años, lo que puede hacer más difícil adelgazar incluso manteniendo hábitos similares. La ciencia ha identificado varias edades clave en las que la pérdida de peso suele representar un mayor reto.
Durante la adolescencia y la juventud temprana (15 a 25 años), el cuerpo atraviesa cambios hormonales intensos ligados al crecimiento. Aunque el metabolismo es rápido, factores como el estrés escolar, la falta de sueño y el consumo de comida ultraprocesada pueden favorecer el aumento de peso y la adopción de hábitos poco saludables.
Entre los 30 y 40 años, el metabolismo comienza a desacelerarse de forma gradual. Se pierde masa muscular y el gasto calórico disminuye, especialmente en personas sedentarias. A esto se suman el estrés laboral y la falta de tiempo para hacer ejercicio. En las mujeres, los primeros cambios hormonales pueden favorecer la acumulación de grasa abdominal.
De los 40 a 50 años, las alteraciones hormonales son más marcadas. La perimenopausia en mujeres y la disminución de testosterona en hombres influyen en la quema de grasa y en la resistencia a la insulina, haciendo más lenta la pérdida de peso.
Después de los 60 años, la sarcopenia y el menor gasto energético complican aún más el control del peso. Aun así, especialistas señalan que adelgazar es posible a cualquier edad si se adaptan la alimentación y la actividad física a las necesidades del cuerpo.