El Congreso de la República destituyó a José Jerí como presidente de Perú, tras apenas cuatro meses en el cargo. Con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, el pleno aprobó la vacancia por “inconducta funcional y falta de idoneidad”.
La decisión se tomó en medio de un escándalo político conocido como “Chifagate”, relacionado con presuntas reuniones irregulares entre el mandatario y empresarios de origen chino. Legisladores señalaron posibles actos de corrupción y conflictos de interés.
De acuerdo con la resolución, al aprobarse la moción de censura también quedó vacante la Presidencia de la República, por lo que se activó el mecanismo constitucional para elegir a un nuevo titular del Ejecutivo.
El caso se detonó luego de que se difundiera un video en el que Jerí acudía a un restaurante cerrado para sostener un encuentro privado con un empresario vinculado al sector energético y de seguridad. La oposición cuestionó la naturaleza de la reunión y exigió transparencia.
Con esta destitución, Perú suma siete presidentes en la última década, reflejo de la inestabilidad política que enfrenta el país sudamericano desde 2016.
El Congreso anunció que la elección del nuevo presidente o presidenta se realizará el 18 de febrero, en una sesión programada para definir al sucesor inmediato.
La crisis política en Perú vuelve a colocar al país en el centro del debate regional sobre gobernabilidad, transparencia y estabilidad democrática.