El cáncer de colon está cambiando su comportamiento en el mundo. En 2026, los casos en adultos menores de 50 años aumentan de forma sostenida, mientras que en mayores de 65 han disminuido gracias a la detección temprana. La tendencia preocupa a la comunidad médica.
El también llamado cáncer colorrectal inicia, en la mayoría de los casos, como pólipos en el intestino grueso. Son pequeños crecimientos que pueden volverse malignos con el tiempo. En la última década, la incidencia en menores de 50 años ha crecido cerca de 2.9% anual en varias regiones.
Especialistas señalan que el estilo de vida influye. Una dieta alta en carnes procesadas y alimentos ultraprocesados, y baja en fibra, afecta la salud intestinal. El sedentarismo y la obesidad también elevan el riesgo. La inflamación crónica y los cambios en la microbiota intestinal pueden favorecer mutaciones celulares.
Entre los síntomas de alerta están cambios persistentes en el ritmo intestinal, sangre en heces, dolor abdominal frecuente y fatiga. Muchas veces el cáncer de colon no presenta señales en etapas iniciales, lo que retrasa el diagnóstico oportuno.
Organismos como la American Cancer Society recomiendan iniciar estudios de detección a los 45 años en personas con riesgo promedio. La colonoscopia permite identificar y retirar pólipos antes de que se conviertan en tumores.
El cáncer de colon es uno de los tipos de cáncer más prevenibles. Adoptar hábitos saludables y acudir a revisión médica puede marcar la diferencia. La clave está en la prevención y en no ignorar síntomas.