Un equipo de científicos de Stanford Medicine ha revelado un avance que podría revolucionar la salud pública mundial: una vacuna universal nasal. A diferencia de las inyecciones tradicionales, este spray no solo combate un virus específico como el COVID-19 o la gripe, sino que entrena al sistema inmune para defenderse de múltiples virus, bacterias e incluso alérgenos.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science este febrero de 2026, detalla cómo esta fórmula experimental logra activar una “alerta ámbar” en los pulmones. En pruebas con ratones, la vacuna demostró una eficacia asombrosa, reduciendo la carga viral hasta 700 veces y ofreciendo protección por al menos tres meses. Lo más disruptivo es su capacidad para acelerar la respuesta del cuerpo: el sistema de defensa reacciona en solo tres días, en lugar de las dos semanas habituales.
La clave de esta tecnología radica en su capacidad para activar la inmunidad innata (nuestra primera línea de defensa) y conectarla con la memoria a largo plazo del cuerpo. Al aplicarse vía nasal, la fórmula mantiene las células del pulmón preparadas para cualquier invasor, sin importar si el virus ha mutado. Además de virus, mostró efectividad contra bacterias hospitalarias peligrosas y redujo las reacciones alérgicas a los ácaros, un alivio potencial para personas con asma.
Aunque los resultados en laboratorio son sólidos, la ciencia avanza con cautela. Se espera que los ensayos clínicos en humanos comiencen a finales de 2026 o inicios de 2027 en California. De ser exitosos, México podría integrarse en las fases avanzadas de prueba a través de instituciones como el INER. De confirmarse su seguridad, esta vacuna podría estar disponible en un periodo de cinco a siete años.