El Tour de Francia, la prueba reina del ciclismo mundial, enfrenta un desafío sin precedentes para su edición de 2026. Un estudio reciente de Scientific Reports advierte que la carrera ha agotado su “cuota de suerte” frente al cambio climático y que las temperaturas extremas representan ahora un riesgo crítico para la salud de los atletas.
Con la salida programada para el 4 de julio en Barcelona, el pelotón se adentrará en un “punto caliente” del Mediterráneo. La ciencia es clara: cuando el índice WBGT (que mide el estrés térmico) supera los 28°C, el cuerpo humano entra en zona de peligro. En esfuerzos de alta intensidad como el ciclismo, uno de cada cuatro profesionales puede alcanzar una temperatura interna de 40°C, lo que equivale a una bomba de tiempo biológica.
El análisis de las últimas 50 ediciones revela una tendencia preocupante:
- Ciudades en riesgo: Nimes, Burdeos y Toulouse ya han registrado picos de hasta 30.1°C WBGT, superando por mucho el umbral de seguridad de la UCI.
- Factor suerte: En años anteriores, las peores olas de calor ocurrieron apenas días antes o después del paso de la carrera.
- Impacto físico: El riesgo de choque de calor ya no es una posibilidad remota, sino una variable estadística que aumenta cada década.
Para proteger a los ciclistas, los organizadores y la UCI barajan opciones que cambiarían la historia del deporte:
- Cambio de calendario: Mover la carrera a mayo o septiembre (meses estadísticamente más frescos).
- Horarios matutinos: Adelantar las etapas para evitar el bloque crítico de las 13:00 a las 17:00 horas, aunque esto afecte las audiencias televisivas.
- Neutralización de etapas: Recortar ascensos icónicos si no hay sombra suficiente o si el asfalto comienza a derretirse.
El ciclismo, un deporte basado en la resistencia humana, se encuentra ahora en una carrera contra el reloj climático. Mientras los equipos utilizan chalecos de hielo y tecnología de punta para enfriar a los corredores, el planeta sigue batiendo récords. La edición de 2026 en Barcelona y el sur de Francia será la prueba de fuego para determinar si el espectáculo puede sobrevivir a los nuevos límites físicos de la Tierra.