Muchas personas han notado que en ciertos momentos del día respiran mejor por una fosa nasal que por la otra. Aunque puede parecer un síntoma de enfermedad, en realidad se trata de un proceso natural del cuerpo conocido como ciclo nasal.
Este mecanismo hace que las fosas nasales se alternen en el flujo de aire varias veces al día, generalmente cada dos horas. Mientras una fosa nasal está más abierta, la otra se encuentra ligeramente congestionada.
El proceso está regulado por el Hipotálamo y ocurre de manera automática, sin que las personas lo perciban.
El ciclo nasal cumple funciones clave para la salud respiratoria.
Cada día pasan por la nariz más de 12 mil litros de aire, por lo que este sistema ayuda a proteger el revestimiento nasal y al sistema respiratorio de patógenos.
La alternancia entre fosas nasales permite que una de ellas “descanse” mientras la otra filtra, humidifica y calienta el aire.
Diversas condiciones pueden afectar el funcionamiento normal del ciclo nasal, entre ellas:
- resfriados y gripe
- alergias al polen o al polvo
- uso excesivo de descongestionantes nasales
- pólipos nasales
- desviación del tabique nasal
En algunos casos, estos problemas pueden provocar congestión persistente o dificultad para respirar por la nariz.
Especialistas señalan que si una fosa nasal permanece bloqueada durante más de dos semanas, lo recomendable es acudir a un médico para una evaluación.
Con información de Adam Taylor (The Conversation)
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