De cadáver a tierra fértil en 40 días: así funciona el polémico “compostaje humano”

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En muchas ciudades del mundo los cementerios comienzan a enfrentar un problema cada vez más evidente: el espacio se está agotando. Ante esta situación, algunos lugares en Estados Unidos están explorando nuevas formas de despedir a los fallecidos.

Uno de los casos más comentados ocurre en Green-Wood Cemetery, un histórico camposanto ubicado en Brooklyn, que busca ofrecer un método funerario poco convencional: el “compostaje humano”, también conocido como reducción orgánica natural o terramación.

Esta práctica transforma los restos humanos en tierra fértil mediante un proceso controlado de descomposición, lo que sus impulsores consideran una alternativa más ecológica que los entierros tradicionales o la cremación.


La Reducción orgánica natural consiste en colocar el cuerpo en un recipiente especial junto con materiales orgánicos como astillas de madera, alfalfa o paja.

Durante varias semanas, factores como:

  • temperatura
  • humedad
  • oxigenación
  • actividad microbiana

aceleran el proceso natural de descomposición.

Según los promotores del método, el proceso puede durar alrededor de 40 días, tras lo cual el cuerpo se transforma en una especie de compost o tierra rica en nutrientes.

Posteriormente, esa tierra puede ser entregada a las familias para:

  • plantar árboles
  • crear jardines conmemorativos
  • esparcirla en espacios naturales

El interés por estas prácticas también está relacionado con el impacto ambiental de los métodos funerarios tradicionales.

Investigaciones citadas por especialistas señalan que una cremación puede generar alrededor de 430 kilogramos de CO₂, mientras que un entierro tradicional puede producir hasta 780 kilogramos de emisiones, considerando el transporte, los materiales y el uso de energía.

Además, los entierros suelen implicar:

  • embalsamamiento con químicos
  • ataúdes no biodegradables
  • ocupación permanente de terreno

Por esta razón, los llamados “entierros ecológicos” han comenzado a ganar popularidad en varios países.


Un problema creciente: los cementerios se están quedando sin espacio

El caso de Green-Wood no es aislado.

Muchos cementerios en zonas urbanas enfrentan escasez de parcelas, un problema que podría agravarse en las próximas décadas con el envejecimiento de la generación del “baby boom”.

Según estimaciones de la industria funeraria, este sector mueve más de 20 mil millones de dólares al año en Estados Unidos, lo que incluye servicios de entierro, cremación, venta de ataúdes y mantenimiento de cementerios.

Sin embargo, la disponibilidad de terreno se ha convertido en un desafío logístico y económico.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha expresado su oposición a esta práctica, argumentando que no cumple con los principios de respeto al cuerpo humano establecidos por la Iglesia.

Además, existen debates éticos y legales sobre el tratamiento de los restos humanos.

Actualmente, más de una decena de estados en Estados Unidos han legalizado esta práctica desde que Washington se convirtió en el primero en aprobarla en 2019.



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