La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) paralizó este jueves una de las principales avenidas del país al bloquear Paseo de la Reforma, provocando caos vial, pérdidas económicas y enojo ciudadano.
A mediodía, la escena era inusual: sin tráfico en Reforma, pero con calles aledañas completamente colapsadas.
El Metrobús de la Ciudad de México dejó de operar en la zona, mientras motociclistas invadían banquetas y peatones intentaban avanzar entre el desorden.
Ni siquiera ambulancias lograban cruzar el bloqueo.
Trabajadores y comerciantes reportaron afectaciones directas.
Algunos señalaron que sus traslados se duplicaron, pasando de poco más de una hora a casi dos. Otros denunciaron pérdidas económicas por la falta de clientes.
En restaurantes cercanos, el impacto fue inmediato: locales vacíos en horarios clave.
Mientras automovilistas y peatones mostraban su frustración, los maestros mantenían los bloqueos en puntos clave como la glorieta de la Diana Cazadora.
Algunos manifestantes permanecían sentados o incluso jugando futbol, mientras continuaban las consignas sindicales.
Los bloqueos evidencian un problema recurrente en la capital: el choque entre el derecho a la protesta y la movilidad de millones de personas.
En tanto, sectores informales como los bicitaxis aprovecharon la crisis para incrementar sus servicios.