La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en México, especialmente entre las mujeres. Especialistas advierten que siete de cada diez presentan sobrepeso u obesidad, una condición que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas y reduce la calidad de vida.
El aumento de peso en la población femenina está relacionado con múltiples factores. Entre ellos destacan el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y productos con alto contenido calórico. A esto se suma el sedentarismo, cada vez más común debido a estilos de vida con poca actividad física.
También influyen factores económicos, ya que en muchos casos los alimentos más accesibles son los de menor valor nutricional. Además, hábitos familiares y culturales pueden reforzar patrones alimenticios poco saludables desde edades tempranas, elevando el riesgo en la vida adulta.
La obesidad en mujeres está asociada con padecimientos como diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, puede provocar complicaciones durante el embarazo, alteraciones hormonales y afectaciones a la salud reproductiva.
Especialistas también advierten consecuencias emocionales, como ansiedad, depresión y baja autoestima, que impactan el bienestar integral. Esta combinación de factores convierte a la obesidad en un problema complejo con efectos físicos, sociales y económicos.
El incremento de casos también presiona al sistema de salud por el costo de atender enfermedades relacionadas. Expertos señalan que la prevención mediante alimentación balanceada, actividad física y educación nutricional es clave para frenar el problema.
Foto de Andres Ayrton