A 220 años del nacimiento de Benito Juárez, su figura sigue siendo una de las más influyentes y debatidas en la historia de México. Considerado el primer presidente indígena del país, el político zapoteco impulsó reformas que sentaron las bases del Estado moderno, aunque también enfrentó críticas por decisiones que marcaron su gobierno.
Juárez nació en 1806 en Guelatao, Oaxaca, dentro de una familia indígena. Huérfano desde niño y hablante de zapoteco, se trasladó a la ciudad de Oaxaca donde estudió hasta convertirse en abogado. Su carrera política fue ascendente: diputado, gobernador, ministro de Justicia, presidente de la Suprema Corte y finalmente presidente de México.
Durante su mandato promovió las Leyes de Reforma, que establecieron la separación entre Iglesia y Estado, la libertad de culto y la creación del registro civil. Estas medidas provocaron fuerte oposición en un país profundamente católico, pero marcaron la construcción institucional del México moderno.
Su gobierno también enfrentó la Guerra de Reforma y la intervención francesa. Juárez mantuvo un gobierno itinerante hasta la restauración de la República en 1867, lo que le valió reconocimiento internacional como defensor de la soberanía nacional.
Sin embargo, su figura también ha sido cuestionada. Críticos lo acusan de ejercer el poder con firmeza excesiva, firmar acuerdos polémicos con Estados Unidos y buscar mantenerse en la presidencia. A pesar de ello, historiadores coinciden en que su legado institucional y la consolidación del Estado laico siguen siendo pilares del México contemporáneo.
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