Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich revelaron que plantar árboles en zonas estratégicas, especialmente en regiones tropicales, puede generar el mismo efecto de enfriamiento global utilizando hasta 50% menos superficie.
El análisis señala que no todos los bosques tienen el mismo impacto climático. Factores como la evapotranspiración, la formación de nubes y la captura de carbono hacen que los árboles en zonas tropicales funcionen como reguladores térmicos más eficientes.
En regiones como la Amazonía, África occidental y el sudeste asiático, los árboles ayudan a enfriar el ambiente mediante la liberación de vapor de agua, mayor absorción de dióxido de carbono y generación de nubosidad que refleja la radiación solar.
Por el contrario, el estudio advierte que plantar árboles en latitudes altas como Canadá, Siberia o Alaska podría tener el efecto contrario. Esto ocurre porque la nieve refleja la luz solar, pero la cobertura forestal oscura absorbe más calor, provocando un calentamiento local.
Los investigadores encontraron que dos escenarios con diferencias de hasta 450 millones de hectáreas lograron prácticamente el mismo resultado climático, lo que demuestra que la eficiencia depende más de la ubicación que de la cantidad de árboles plantados.
El estudio también señala que la reforestación por sí sola no resolverá el cambio climático. Incluso en escenarios ambiciosos, la reducción de temperatura global sería de aproximadamente 0.25 grados hacia finales de siglo.
Sin embargo, la reforestación bien planificada puede aportar beneficios adicionales como recuperación de biodiversidad, mejora del ciclo del agua, reducción de erosión y creación de microclimas favorables para la agricultura.
Los expertos advierten que plantar árboles sin estrategia puede generar riesgos como monocultivos vulnerables, consumo excesivo de agua y sustitución de ecosistemas naturales.
Foto: Operativo de limpieza y reforestación del Parque Papagayo Acapulco