Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que su gobierno ya cumplió con enviar la propuesta al Congreso y que ahora corresponde a los senadores decidir si la aprueban o no.
Señaló que la iniciativa contempla dos ejes principales: reducir privilegios y gastos en organismos electorales, y modificar la consulta de revocación de mandato para que pueda realizarse en el tercer año de gobierno.
Sheinbaum afirmó que no considerará un fracaso si el Plan B no avanza, ya que, dijo, permitirá identificar a quienes voten por mantener privilegios en el servicio público.
La presidenta sostuvo que uno de los objetivos es que funcionarios electorales no perciban salarios superiores al del titular del Ejecutivo federal, en apego a lo que establece la Constitución.
También indicó que los recursos que se obtengan por los recortes podrían destinarse a obras públicas, infraestructura y proyectos de agua potable en beneficio de la población.
“Disminuir privilegios para dedicar ese recurso a la gente”, señaló la mandataria, quien estimó que el ahorro podría alcanzar hasta cuatro mil millones de pesos.
Además, explicó que el Plan B propone que la revocación de mandato coincida con elecciones intermedias, con el fin de facilitar la participación ciudadana.