Sarah Mullally hizo historia al convertirse en la primera mujer en liderar la Iglesia de Inglaterra en casi 500 años, tras asumir como arzobispa de Canterbury, el cargo espiritual más importante de la Comunión Anglicana a nivel mundial. La clériga de 63 años se convirtió en la número 106 en ocupar el puesto.
Su nombramiento llega después de la dimisión de Justin Welby, tras un escándalo por la gestión de un caso de abuso sexual infantil que sacudió a la institución. La confirmación se realizó en la catedral de Canterbury ante cerca de 2.000 asistentes, incluidos miembros de la familia real y autoridades británicas.
Mullally aseguró que el cargo representa una “enorme responsabilidad” y afirmó que enfrentará temas complejos como la migración, la muerte asistida y la cohesión social. Además, participará en la Cámara de los Lores, donde podrá intervenir en debates de política pública.
Ordenada sacerdotisa en 2002, fue obispa de Londres desde 2018. Las mujeres pueden ser obispas en la Iglesia de Inglaterra apenas desde 2014, por lo que su llegada marca un cambio histórico.