Luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum sugiriera que los automovilistas pueden cargar gasolina magna ante el aumento de la premium, surgieron dudas sobre los efectos de usar un combustible distinto al recomendado por el fabricante.
La diferencia principal entre la gasolina magna y la premium es el octanaje, que mide la resistencia del combustible a encenderse prematuramente dentro del motor. Un auto diseñado para funcionar con mayor octanaje puede presentar fallas si se utiliza uno menor.
Si un vehículo requiere gasolina premium y se carga magna, pueden aparecer ruidos en el motor, pérdida de potencia, menor eficiencia de combustible y, con el tiempo, daños internos. Estas afectaciones dependen del diseño del motor y de la frecuencia con la que se use el combustible incorrecto.
Fabricantes como Mercedes-Benz han advertido que usar gasolina de menor octanaje puede provocar golpeteo del motor, reducción en la aceleración y disminución de la vida útil del vehículo.
Especialistas señalan que algunos autos modernos pueden ajustar automáticamente el rendimiento para evitar daños graves, pero esto implica menor desempeño y mayor consumo. Por ello, se recomienda seguir siempre lo indicado en el manual del vehículo.
Actualmente, el precio promedio de la gasolina magna ronda los 24 pesos por litro, mientras que la premium supera los 28 pesos, lo que ha llevado a muchos conductores a considerar cambiar de combustible.