El Reino Unido avanza en una medida histórica para prohibir la venta de cigarrillos a las nuevas generaciones, como parte de una estrategia para reducir el consumo de tabaco y sus efectos en la salud pública.
El plan, impulsado por el Gobierno y discutido en el Parlamento, busca crear una “generación libre de humo”. La iniciativa establece que la edad legal para comprar tabaco aumentará cada año, de modo que quienes hoy no cumplen con el requisito nunca podrán adquirir cigarrillos de forma legal en el futuro.
De acuerdo con el Departamento de Salud y Asistencia Social, la medida no será inmediata, sino progresiva, para evitar afectaciones a los fumadores actuales mientras se reduce el acceso entre jóvenes.
Además de los cigarrillos tradicionales, la legislación contempla restricciones más estrictas para vapeadores y cigarros electrónicos, especialmente en su comercialización y presentación, con el fin de disminuir su atractivo entre menores de edad.
Datos internacionales señalan que el tabaquismo es una de las principales causas de enfermedades prevenibles y muertes en el mundo, lo que ha impulsado políticas más severas en distintos países.
Especialistas consideran que esta iniciativa podría convertirse en un referente global. De hecho, países como Nueva Zelanda ya analizan medidas similares para combatir la adicción a la nicotina.
Con esta reforma, Reino Unido busca marcar un antes y un después en la lucha contra el tabaquismo y proteger la salud de futuras generaciones.