La inflación en México se desaceleró a 3.55 por ciento anual durante la primera quincena de junio de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El dato resultó menor a las previsiones de analistas consultados por Bloomberg, quienes esperaban una tasa de 3.72 por ciento. La cifra también se ubicó más cerca de la meta inflacionaria del Banco de México, fijada en 3 por ciento.
Además, la inflación subyacente, considerada un indicador clave para las decisiones de política monetaria, se ubicó en 4.12 por ciento. Este componente excluye productos con precios más volátiles como alimentos frescos y combustibles.
Entre los productos que registraron mayores incrementos de precio destacaron los boletos de avión, el aguacate, la papa y los costos relacionados con la vivienda. Estos aumentos presionaron parcialmente el índice general de precios durante la primera mitad del mes.
Sin embargo, otros productos mostraron reducciones importantes. El jitomate, el huevo y los chiles estuvieron entre los artículos con mayores bajas, contribuyendo a la moderación de la inflación observada en el periodo.
La publicación del indicador ocurre un día antes de la decisión de política monetaria del Banco de México. Analistas prevén que la tasa de referencia permanezca en 6.5 por ciento mientras las autoridades evalúan la evolución de los precios y el comportamiento de la economía.
El banco central estima que la inflación continuará disminuyendo gradualmente y convergerá a su objetivo durante 2027. Al mismo tiempo, mantiene vigilancia sobre factores que podrían generar nuevas presiones en los servicios y otros sectores.
Para las familias mexicanas, una inflación más baja puede ayudar a estabilizar el costo de alimentos y servicios básicos, aunque algunos productos aún mantienen aumentos que afectan el gasto cotidiano.