Las renuncias recaudatorias o gastos fiscales son aquellos ingresos que el Estado deja de percibir por exenciones, deducciones, tasas cero o estímulos fiscales. Aunque no aparecen como gasto directo, implican recursos públicos y reducen el espacio fiscal para financiar prioridades.
En la investigación Renuncias recaudatorias. Hacia una agenda inicial de evaluación de política fiscal, se plantea una agenda basada en diez renuncias recaudatorias seleccionadas por su costo fiscal, alcance, concentración potencial o diseño institucional.
En su conjunto suman 775 mil 893 millones de pesos (mdp) en 2026, equivalentes a 2.08% del PIB. Dentro de este total, las renuncias de alto costo y beneficio generalizado concentran 536 mil 395 mdp, equivalentes a 1.44% del PIB; las condicionadas por formalidad o capacidad económica suman 210 mil 787 mdp, equivalentes a 0.56 % del PIB; y el tratamiento de coyuntura seleccionado representa 28 mil 711 mdp, equivalentes a 0.077% del PIB.
Es necesario evaluarlas periódicamente, ya que no todas las renuncias plantean el mismo problema, se debe tomar en cuenta su pertinencia, incidencia distributiva, eficiencia, vigencia y congruencia con los objetivos que justificaron su creación. Por ejemplo, 58.5 % del beneficio de la tasa cero del impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos es captado por los hogares de mayores ingresos (deciles VI al X), lo que evidencia la necesidad de esquemas más focalizados.
No se trata de eliminar beneficios fiscales, sino de plantear la institucionalización de una agenda periódica que defina prioridades, responsables, fuentes de información, criterios metodológicos e indicadores mínimos para valorar pertinencia, incidencia, eficiencia, continuidad y desempeño de las renuncias recaudatorias como instrumento de política fiscal.