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Opinión por Pedro Kuri: Guerrero necesita gestión, no solamente banderas

Por: Pedro Kuri

Escribo esto desde Acapulco, desde el lado de quienes todos los días tenemos que sostener negocios, empleos y familias en un puerto que ha vivido, en muy pocos años, una tormenta, una reconstrucción a medias y una violencia que espanta inversión. No escribo como militante de ningún partido. Escribo como alguien que necesita que quien llegue a coordinar la defensa de la transformación en Guerrero sepa gobernar, no solamente hacer campaña.

Por eso, cuando reviso el perfil de Karen Castrejón Trujillo, me detengo en algo que en la discusión pública se menciona poco: su experiencia real en los distintos niveles de gobierno. No es una figura que apareció de la noche a la mañana en una boleta. Es alguien que empezó desde abajo, como militante, y que fue subiendo peldaño por peldaño hasta llegar a dirigir nacionalmente al Partido Verde Ecologista de México. Eso, en un país donde la mayoría de los políticos brincan etapas, tiene un valor que los empresarios sabemos reconocer: quien construyó su carrera desde la base entiende mejor cómo operan los gobiernos por dentro, dónde están los cuellos de botella, y cómo destrabar un trámite, un presupuesto o una negociación.

No voy a decir que Karen Castrejón es la política con más años de trayectoria compartida con Claudia Sheinbaum. Sería faltar a la verdad, y este texto busca ser honesto, no propagandístico. Lo que sí puedo decir, porque es verificable, es que Castrejón ha acompañado de cerca el proyecto que hoy encabeza la Presidenta, primero como parte de la coalición que la llevó al triunfo, y hoy desde el Senado, impulsando y respaldando activamente las iniciativas del gobierno federal.

Esa diferencia importa. No se trata de quién estuvo antes en la fotografía, sino de quién está hoy empujando, en la tribuna y en las comisiones, la agenda que el país eligió. Y en eso, Castrejón ha sido consistente: resiliencia climática, atención a las zonas afectadas por desastres naturales, fortalecimiento de los programas sociales. Temas que, para un estado como Guerrero —golpeado por huracanes, dependiente del turismo y con comunidades enteras que viven de los programas federales— no son teoría, son supervivencia diaria.

Castrejón ha sido diputada local, diputada federal y hoy es senadora de la República. Ha pasado por los tres niveles que importan para entender cómo se mueve realmente el dinero público, cómo se negocian las leyes y cómo se construyen los acuerdos que después se convierten en carreteras, en clínicas, en programas sociales que sí llegan. Esa trayectoria completa —municipio, congreso local, cámara federal, Senado y dirigencia nacional de partido— no la tiene ningún otro nombre que hoy suena para coordinar este proceso en Guerrero.

Y aquí es donde, como empresario, pongo la lupa: dirigir un partido nacional no es un cargo decorativo. Es negociar todos los días con otras fuerzas políticas, repartir posiciones, sostener alianzas que no siempre están de acuerdo entre sí, y mantener unido a un partido que hoy es pieza clave de la coalición que gobierna el país. Quien sabe negociar así, dentro de su propio partido y con Morena y el PT, sabe negociar también con inversionistas, con cámaras empresariales, con gobiernos extranjeros que ven a Guerrero como destino turístico. Esa capacidad de sentarse a construir acuerdos, sin romper la mesa, es exactamente lo que el sector turístico necesita en su próximo gobierno.

Si Karen Castrejón no es la persona con la trayectoria política más antigua junto a Sheinbaum, sí es, hasta ahora, una de las que mejor entiende y respalda lo que Sheinbaum representa para el país: un proyecto de gobierno técnico, ordenado, que privilegia resultados sobre ruido. Esa afinidad de fondo, más que la cercanía personal o el tiempo compartido, es lo que puede convertir a Castrejón en una aliada eficaz para que Guerrero deje de ser noticia solamente por sus tragedias y empiece a serlo por su recuperación.

Desde el lado empresarial, lo que pedimos no es una bandera más ni un discurso más encendido. Pedimos gestión, experiencia real y capacidad de negociación con quien hoy gobierna México. En ese examen, Karen Castrejón tiene con qué responder.

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