Un estado joven y arraigado: lo que dice el censo de Guerrero

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El último corte del Sistema de Consulta de Información Censal (SCIINCE) 2025 del INEGI retrata a un Guerrero con una población mayoritariamente joven y profundamente arraigada a su territorio: la edad mediana es de 29.9 años y 94 de cada 100 habitantes nacieron en la propia entidad.

Antes de hablar de rezagos o de inversión pública, el censo permite trazar un primer perfil de quién habita Guerrero hoy. Son 3.40 millones de personas viviendo en el estado, de las cuales 1.79 millones son mujeres y 1.61 millones son hombres —una diferencia de casi 180 mil personas a favor de la población femenina.

El estado en cinco cifras

  • 3.40 millones de personas en viviendas particulares habitadas
  • 29.9 años, edad mediana de la población
  • 52.6% mujeres / 47.4% hombres
  • 94.0% de la población nació en la misma entidad
  • 84.1% de los hogares son de tipo familiar

Con una edad mediana de 29.9 años, más de la mitad de la población guerrerense tiene menos de 30 años. Es un dato relevante no solo para políticas públicas de empleo, educación o salud reproductiva, sino también para entender la composición del padrón electoral: buena parte de quienes hoy votan en Guerrero pertenecen a generaciones que crecieron en un contexto muy distinto al de sus padres o abuelos.

El 94% de la población nacida en la misma entidad es una de las cifras de mayor arraigo territorial del país. Solo 5.6% nació en otra entidad y 0.3% en el extranjero. Esto no debe leerse como falta de movilidad o desarrollo, sino como un rasgo estructural: Guerrero retiene a su población nacida ahí en una proporción mayor que estados con más dinámica migratoria interna, lo que también implica que los retos sociales del estado tienden a resolverse —o a permanecer sin resolver— con su propia gente.

El censo no distingue si ese arraigo es igual en todas las regiones del estado —es previsible que exista más movilidad hacia Acapulco o zonas fronterizas que hacia La Montaña, pero el corte estatal no lo desglosa—. Tampoco mide, por sí solo, condiciones de vida: arraigo territorial no equivale a bienestar, y debe leerse junto con los indicadores de salud, educación y alimentación del mismo censo para tener una imagen completa.

Estas cifras no narran una crisis ni un logro: describen quién es Guerrero antes de hablar de qué le falta o qué ha recibido. Es, por diseño, la nota que abre la conversación —las siguientes entregas de esta serie profundizan en salud, educación, identidad y las brechas que el propio censo documenta.


Fuente: Sistema de Consulta de Información Censal (SCIINCE) 2025, INEGI. Corte: entidad federativa, Guerrero.

Foto: Jóvenes UAGro

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