La deuda pública de México continúa presionando las finanzas públicas debido a la combinación de un saldo que sigue en aumento, una consolidación fiscal más lenta de lo previsto y un costo financiero que, en 2027, sería superior al nivel de endeudamiento.
De acuerdo con el análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en el marco del análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) alcanzaría 55.0% del PIB y seguiría aumentando hasta 56.5% en 2032. Al mismo tiempo, el costo financiero representaría 4.0% del PIB, por encima de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), que serían de 3.9% del PIB. Esto significa que una proporción cada vez mayor de los recursos públicos tendría que destinarse a cubrir obligaciones financieras previamente adquiridas.
Paralelamente, los ingresos públicos permanecerán estancados en 22.8% del PIB, con una caída paulatina de los ingresos petroleros que será compensada por mayores ingresos tributarios. En cuanto a la estructura del saldo acumulado de la deuda pública, predomina la contratación de deuda interna de 79.3% frente a la externa, 20.7%, mayormente contratada a tasa fija y de largo plazo.
La acumulación de obligaciones financieras coincide con el envejecimiento de la población, la edad mediana aumentó de 29 a 32 años, entre 2020 y 2025. Este fenómeno implicará que el pago de la deuda recaiga sobre una población productiva proporcionalmente menor, al tiempo que se incrementarán las exigencias de gasto social en salud y pensiones.
La sostenibilidad fiscal requiere fortalecer los ingresos públicos, reducir gradualmente los RFSP y mantener un manejo prudente de la deuda. Se necesita también una estrategia de mediano y largo plazo que proteja el espacio fiscal indispensable para que las próximas generaciones financien sus propias necesidades.