La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró temporalmente las obras que se realizaban en las inmediaciones de Playa Mimosa, en Acapulco, Guerrero, tras detectar daños a la vegetación nativa y movimientos de tierra sin acreditar las autorizaciones ambientales correspondientes.
Durante una inspección realizada el 30 de octubre, personal de la dependencia constató la remoción de vegetación de selva baja caducifolia y la apertura de caminos para desarrollar trabajos de lotificación.
De acuerdo con la Profepa, las intervenciones afectaron aproximadamente 1.32 hectáreas de terreno forestal. También provocaron erosión del suelo y arrastre de sedimentos hacia la Zona Federal Marítimo Terrestre y el océano Pacífico.
Detectan especie amenazada y riesgo para ecosistemas
Entre los ejemplares afectados se identificó el árbol conocido como ron-ron o gateado (Astronium graveolens), incluido en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de especie amenazada.
Los inspectores también detectaron que el predio no contaba con barreras de contención para evitar que la tierra removida llegara a la zona costera.
Esta situación representa un riesgo para los ecosistemas marinos, las áreas de anidación de tortugas y organismos como los bivalvos.
La dependencia señaló que la persona que atendió la inspección presentó un documento que autoriza determinadas obras dentro de una superficie concesionada de zona federal marítimo terrestre.
Sin embargo, precisó que ese permiso no sustituye las autorizaciones de impacto ambiental ni el cambio de uso de suelo en terrenos forestales que requieren las actividades detectadas.
Participaron fuerzas de seguridad en la clausura
Ante las irregularidades y el riesgo de mayores daños ambientales, la Profepa ordenó la clausura temporal total de las obras.
La medida se aplicó mediante la colocación de dos sellos en el acceso al terreno, con el propósito de impedir que continúen los trabajos.
En el operativo participaron 29 elementos de la Profepa, Guardia Nacional, Policía Ecológica Estatal y Policía Ambiental Municipal.
La dependencia informó que continuará el procedimiento administrativo y realizará recorridos de vigilancia para verificar que se respete la clausura.
También determinará las medidas correctivas y acciones de restauración ambiental que correspondan conforme a la legislación.
El caso pone nuevamente en el centro de atención la protección de las áreas naturales de Acapulco. La vigilancia sobre los desarrollos inmobiliarios y las obras cercanas a la costa será fundamental para evitar la pérdida de vegetación, la erosión del suelo y el deterioro de los ecosistemas marinos de Guerrero.