La Policía Federal de Brasil acusó formalmente al expresidente Jair Bolsonaro y a 36 personas más de intentar un golpe de Estado. Entre los implicados destacan dos generales retirados que fueron ministros durante su mandato. La acusación se basa en pruebas como mensajes, documentos y testimonios obtenidos desde 2022.
Bolsonaro habría intentado impedir que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva asumiera el poder tras ganar las elecciones. Según las investigaciones, el expresidente buscó apoyo de altos mandos militares para declarar un estado de sitio, aunque solo algunos oficiales respaldaron el plan. Durante la transición de gobierno, se intensificaron reuniones y acciones para consumar el golpe, incluyendo un presunto plan para asesinar a Lula.
El informe fue entregado al Tribunal Supremo, que ahora debe decidir si la denuncia procede. Bolsonaro, inhabilitado políticamente hasta 2030, negó las acusaciones en redes sociales y criticó a los investigadores.
El caso refleja cómo el discurso de Bolsonaro, que ponía en duda la democracia, influyó en seguidores, quienes incluso protagonizaron un asalto al Congreso en enero de 2023. Aunque varios responsables materiales han sido condenados, esta es la primera vez que se apunta directamente a altos mandos y al propio expresidente.
Analistas señalan que este caso podría marcar un precedente en la justicia brasileña, reafirmando el compromiso con las instituciones democráticas.