El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, enfrentó un ambiente hostil durante su visita a las tropas desplegadas en Washington, D.C., en el marco de la ofensiva contra la delincuencia impulsada por el presidente Donald Trump. A su llegada a Union Station, donde saludó a soldados de la Guardia Nacional acompañado del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y del subjefe de gabinete, Stephen Miller, se escucharon fuertes abucheos y consignas de “¡Liberen a Washington!”.
Trump ordenó recientemente el despliegue de más de 2 mil efectivos de la Guardia Nacional, procedentes de varios estados republicanos, pese a que estadísticas locales muestran una disminución de delitos violentos en la capital entre 2023 y 2024. La medida ha sido criticada por sectores demócratas, que acusan al gobierno de buscar un control político sobre la ciudad.
Vance, en respuesta a los manifestantes, calificó las protestas de “desquiciadas” y aseguró que la capital necesita ser liberada “de la anarquía y de una de las tasas de homicidios más altas del mundo”. Sin embargo, las cifras oficiales contrastan con esa narrativa y revelan una caída en la incidencia criminal tras el repunte registrado en los años posteriores a la pandemia.
El despliegue militar en Washington ocurre en un contexto de tensiones entre la Casa Blanca y las autoridades locales, después de que Trump intentara asumir el mando directo de la policía de la capital. Aunque el movimiento fue frenado en tribunales, se estableció que la corporación deberá colaborar con las autoridades migratorias, lo que ha generado mayor polémica.