Al cierre de 2025, México contaba con 30.4 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años. De ese total, 14.5 millones (47.7%) formaban parte de la Población No Económicamente Activa, según el INEGI. Aunque no todos pueden clasificarse como “ninis” —debido a que una proporción importante realiza labores de cuidado—, el dato refleja la dimensión del reto laboral juvenil.
En términos internacionales, la OIT estima que 16.6% de los jóvenes en México no estudian ni trabajan, mientras que la tasa NEET utilizada por la OCDE se mantiene alrededor de 18.9%, prácticamente sin cambios relevantes en los últimos años.
Desde 2019, más de 3.3 millones de jóvenes han pasado por Jóvenes Construyendo el Futuro, recibiendo capacitación en centros de trabajo durante un año. No obstante, los datos sugieren que esta experiencia no se traduce de forma consistente en empleo formal y sostenido, principalmente por las condiciones del mercado laboral.
Especialistas coinciden en que el problema no se limita al diseño del programa, sino a factores estructurales como:
- Alta informalidad laboral
- Débil creación de empleo formal para jóvenes
- Escasa vinculación entre capacitación y demanda real del mercado
- Falta de continuidad laboral tras concluir la beca
Como resultado, una parte de los beneficiarios regresa a la informalidad o a la inactividad una vez terminado el apoyo.
Tras una rápida expansión en sus primeros años, el padrón del programa comenzó a reducirse. En 2024, el número de beneficiarios cayó a 213 mil jóvenes, lejos de la meta inicial de un millón anual. En 2025 se registró un repunte a 378 mil aprendices, con una inversión de 16 mil millones de pesos, aunque el efecto real del gasto se redujo al considerar la inflación.
Para 2026, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social proyecta incorporar 500 mil jóvenes, con una beca mensual de 9,582 pesos y un presupuesto de 25,173 millones de pesos, impulsado por el aumento al salario mínimo. Aun así, los indicadores laborales no anticipan un cambio estructural inmediato.
El estancamiento no es exclusivo de México. La OIT estima que en 2025 había 262 millones de jóvenes en el mundo que no estudian ni trabajan, uno de cada cuatro entre 15 y 24 años. En América Latina, la tasa ronda el 19.6%, aunque en México el impacto se agrava por una informalidad persistente.
Datos recientes del INEGI muestran que entre abril y junio de 2025 más de 400 mil jóvenes de entre 15 y 24 años perdieron su empleo, mientras que otros grupos etarios lograron mejorar su ocupación. Además, 67.3% de los jóvenes ocupados trabajan en la informalidad, sin prestaciones ni estabilidad.
Las cifras oficiales apuntan a una falla estructural: la capacitación sin un entorno de generación de empleo formal no logra cerrar la brecha.