Recientemente, el sector energético mexicano ha presentado cambios que consolidan a Petróleos Mexicanos (Pemex) como pilar de la soberanía y seguridad energética; mejorar su desempeño; disminuir su deuda; y eliminar la dependencia de los apoyos fiscales y patrimoniales que han representado un costo importante para las finanzas públicas.
En el marco de la presentación del Plan Estratégico 2025-2030, así como del Paquete Económico 2026 el próximo 8 de septiembre, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), analizó la situación productiva y financiera de la ahora empresa pública, para evaluar si Pemex podrá cumplir las metas establecidas en su plan.
En el documento ‘Pemex y su Plan Estratégico. Rumbo al Paquete Económico 2026’, el CIEP expone que entre 2019 y 2024, Pemex recibió apoyos federales por 2.4 billones de pesos, los cuales han sido determinantes para sostener su producción y presentar balances financieros positivos desde 2021. Sin embargo, sin estos apoyos, la empresa habría registrado déficits de 237 mil 417 mdp anuales en promedio.
El Plan Estratégico 2025–2035 contempla un balance positivo de la Empresa Pública desde 2025 hasta 2035, con la expectativa de que no reciba aportaciones del gobierno federal a partir de 2027. Sin embargo, esto contrasta con el balance financiero presentado ante el Consejo de administración de Pemex, el cual estima resultados negativos desde 2027 hasta 2031. Esto plantea la interrogante de si Pemex podrá operar sin apoyo federal a partir de 2027.
Además, dicho plan establece la meta de aumentar en 43% la producción de gasolinas, en 68% la de diésel y reducir la deuda de Pemex en 20.8% hacia 2030. Para lograrlo, se plantea recurrir a inversiones que, aunque podrían no registrarse como deuda pública, sí implican compromisos financieros para la federación. De manera particular, gran parte de las inversiones previstas para 2026 provendrán del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), lo que pone en duda la reducción de la dependencia del erario el próximo año.
Sin embargo, los recursos contemplados en el Plan de Pemex para 2026 presentan discrepancias con lo presentado al Consejo de administración de la empresa, tales como: una reducción de 8.05% en exploración y extracción, un aumento en refinación respecto a lo ejercido en la administración pasada, y un incremento en el gasto en servicios personales. Diferencias ponen en duda la capacidad de Pemex para cumplir sus metas con los recursos previstos en el corto plazo.
De cara a la discusión del Paquete Económico 2026, resulta indispensable que se evalúen los riesgos y beneficios del modelo financiero de Pemex. El diseño de una política energética y fiscal sostenible será clave para garantizar no solo la viabilidad de la empresa pública, sino también la sostenibilidad de las finanzas públicas.