Sentirse estancado pese a tener trabajo, rutina y estabilidad es más común de lo que parece. Investigaciones de los economistas David Blanchflower y Andrew Oswald, basadas en datos de decenas de países, señalan que la felicidad sigue una curva en forma de “U”, con su punto más bajo durante la mediana edad, especialmente entre los 40 y 45 años.
Los especialistas explican que este descenso no significa que la vida vaya mal. Ocurre cuando las metas que antes motivaban, como conseguir empleo, estabilidad o relaciones, dejan de generar la misma satisfacción. La psicología define esta etapa como una transición donde las expectativas chocan con la realidad.
Expertos recomiendan no verlo como un problema de productividad. También sugieren revisar las expectativas personales, reducir la presión por cumplir objetivos constantes y enfocarse en actividades sin metas rígidas. Incluso acciones simples, como dedicar tiempo a conversaciones o actividades sin planificación, pueden ayudar.
El estudio publicado en Vice concluye que este periodo suele ser temporal y forma parte de un cambio natural. Después de esta etapa, los niveles de bienestar tienden a recuperarse.