La llegada del huracán Helene ha dejado una estela de destrucción en EE.UU., con comunidades enteras luchando por reconstruir sus vidas.
Sin electricidad, sin acceso a suministros y con la infraestructura gravemente dañada, los sobrevivientes enfrentan desafíos monumentales.
Las carreteras y puentes que conectaban las zonas afectadas han sido arrasados, y se estima que el restablecimiento de la electricidad podría tardar más de una semana.
Los servicios de emergencia están desbordados y la solidaridad entre los vecinos, algunos también damnificados, es crucial en estos momentos de crisis. Helene ya se posiciona como uno de los huracanes más letales de los últimos 50 años.