El fenómeno de El Niño podría regresar en 2026 y elevar las temperaturas globales a niveles récord. Modelos de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estiman entre 50 y 60% de probabilidad de transición hacia esta fase cálida del sistema ENSO en los próximos meses.
Actualmente persisten condiciones residuales de La Niña en el Pacífico ecuatorial. Sin embargo, el Centro de Predicción Climática anticipa que el océano podría pasar a fase neutra y después evolucionar hacia El Niño hacia finales del verano boreal.
El Niño ocurre cuando la temperatura del mar en el Pacífico central y oriental supera en al menos 0.9 grados Celsius el promedio durante varios meses. Aunque parece una variación pequeña, libera gran cantidad de energía a la atmósfera y altera patrones de lluvia, sequía y huracanes.
El fenómeno no crea el calentamiento global, pero lo intensifica. En un contexto donde el planeta viene de la década más cálida registrada, un evento moderado o fuerte podría convertir a 2027 en uno de los años más calurosos de la historia reciente.
En América Latina, El Niño puede provocar lluvias intensas en algunas regiones y sequías en otras. En México, estos cambios impactan agricultura, disponibilidad de agua y precios de alimentos. Para estados costeros como Guerrero, el comportamiento del Pacífico es clave para la temporada de ciclones.
Especialistas advierten que aún existe incertidumbre. La primavera es una etapa compleja para pronósticos precisos. No obstante, el monitoreo constante del Pacífico es fundamental.
El posible regreso de El Niño es una señal clara: el clima global sigue en transformación y sus efectos podrían sentirse en hogares, campos y ciudades.