Un tiburón que habita en las aguas heladas del Ártico está cambiando lo que la ciencia sabe sobre la longevidad animal. Se trata del tiburón de Groenlandia, una especie que puede vivir más de 250 años, según investigaciones citadas por National Ocean Service y retomadas por Gizmodo.
Su secreto está en un metabolismo extremadamente lento: su corazón late despacio, crece apenas unos centímetros por década y el desgaste celular ocurre a un ritmo mínimo. De hecho, alcanza la madurez sexual alrededor de los 150 años, algo único entre los vertebrados.
Aunque parece casi indestructible, enfrenta riesgos serios como la pesca incidental y el cambio climático, que amenaza las frías aguas donde sobrevive. Protegerlo no solo preserva la biodiversidad, también ofrece claves sobre envejecimiento, resistencia celular y los límites de la vida en la Tierra.
Foto https://x.com/MarAssustador