Estados Unidos advirtió que analizará “caso por caso” la entrada de petróleo extranjero a Cuba, luego de que se autorizara a un buque ruso llevar combustible a la isla en medio de la crisis energética que enfrenta.
La Casa Blanca señaló que el permiso otorgado al barco no representa un cambio en la política de sanciones contra La Habana, vigente desde el endurecimiento del embargo energético.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, explicó que la autorización fue únicamente por razones humanitarias.
“Estas decisiones se están tomando caso por caso”, declaró, sin precisar si en el futuro se permitirá la llegada de más combustible.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno trabaja con autoridades cubanas para reanudar los envíos de crudo a la isla.
El último cargamento enviado por Petróleos Mexicanos (Pemex) llegó el 9 de enero con 80 mil barriles, antes de que se frenaran los envíos por presiones comerciales de Washington.
Desde entonces, México ha optado por enviar ayuda humanitaria, con más de 2 mil toneladas de suministros.
La isla enfrenta una severa escasez de combustible que ha provocado apagones prolongados, problemas hospitalarios y limitaciones en el transporte público.
El buque ruso transporta alrededor de 700 mil barriles de petróleo, volumen que permitiría operar las centrales eléctricas cubanas aproximadamente una semana.
Estados Unidos ha reiterado que no ha cambiado su política de sanciones y sostiene que la recuperación económica de Cuba depende de cambios en su sistema político.