La guerra en Medio Oriente ya impacta directamente en el costo de viajar. El aumento del petróleo, impulsado por tensiones en el Estrecho de Ormuz, elevó el precio de la turbosina, principal gasto de las aerolíneas.
Datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo indican que este combustible pasó de 90 a 209 dólares por barril entre febrero y abril. Esto representa hasta 40% de los costos operativos, lo que ya se refleja en boletos más caros y nuevos cargos.
Aerolíneas en Asia, Europa y Estados Unidos han reducido vuelos, ajustado tarifas y modificado servicios. Además, el cierre parcial del espacio aéreo en zonas del Golfo obliga a desviar rutas, aumentando tiempos de viaje hasta dos horas.
El impacto también alcanza a los cruceros. Empresas han cambiado itinerarios para evitar zonas de riesgo, lo que incrementa costos y reduce disponibilidad. A esto se suma el alza en seguros, que en algunas rutas supera el 1000%.
Si el conflicto continúa, expertos advierten posibles problemas de suministro de combustible, lo que presionaría aún más los precios.