Guerrero se coloca como eje central en el Programa Nacional de Infraestructura (PNI), al concentrar casi 30% de la inversión prioritaria en carreteras. Entre los proyectos más relevantes destacan el eje Toluca-Zihuatanejo de 482 kilómetros, que conectará el Estado de México con la Costa Grande y concluirá en 2029; y el corredor Salina Cruz-Zihuatanejo, de 453 kilómetros, que unirá Oaxaca y Guerrero con trabajos de ampliación y rectificación de tramos inconclusos en la Costa Chica y Costa Grande.
Un tercer frente estratégico es el eje Cuautla-Tlapa-Marquelia, de 385 kilómetros, que atraviesa Morelos, Puebla y Guerrero. Su modernización permitirá que comunidades de la Montaña reduzcan drásticamente los tiempos de traslado, pasando de circular a 20 km/h a velocidades de hasta 60 km/h, lo que facilitará el acceso a servicios médicos, educativos y comerciales.
En total, el plan contempla diez ejes carreteros en diversas regiones del país, además de 19 puentes y distribuidores viales en nueve estados, con una inversión superior a 12,500 millones de pesos. De acuerdo con la SICT y el Colegio de Ingenieros Civiles de México, estas obras no solo tienen un objetivo técnico, sino también social: conectar zonas rurales con urbanas, reducir inequidades y mejorar la calidad de vida de las comunidades.