El hallazgo de entierros de mujeres acompañadas de bebés en la zona arqueológica de Tlatelolco volvió a poner al sitio en el centro de la atención. Investigadores documentaron restos humanos junto a ofrendas rituales que aportan nuevas pistas sobre las creencias y prácticas funerarias en la antigua Ciudad de México.
El descubrimiento se realizó en el área del estacionamiento del Centro Cultural Universitario Tlatelolco como parte del Proyecto Tlatelolco. Entre los restos se identificó el esqueleto de una joven de entre 15 y 17 años acompañada por figurillas femeninas, platos, cajetes, malacates y el cuerpo de un bebé de aproximadamente dos meses.
Especialistas señalan que estos entierros no eran casuales y podrían estar vinculados con la veneración de las cihuateteo, figuras femeninas que, según la cosmovisión prehispánica, alcanzaban un estatus divino al morir durante el parto. En ese contexto, el nacimiento era interpretado como una batalla simbólica contra la muerte.
Los estudios antropológicos detectaron que la joven presentaba anomalías congénitas, además de alteraciones dentales y una fusión en la primera vértebra. En el caso del neonato, los análisis sugieren posibles deficiencias nutricionales asociadas a la dieta materna basada principalmente en maíz.
Investigadores consideran que la mujer murió durante o después del parto, posiblemente por sepsis, mientras que el bebé habría fallecido en circunstancias similares. La ubicación de ambos restos al pie de una estructura sugiere un acto conmemorativo vinculado con un templo.
El proyecto también documentó otras inhumaciones, incluidas algunas correspondientes a la epidemia de cólera de 1833, lo que amplía el contexto histórico del sitio y confirma la relevancia de Tlatelolco para entender prácticas funerarias de distintas épocas.