La Inteligencia Artificial (IA) está reproduciendo y hasta intensificando las desigualdades sociales, advierte Gabriela Ramos, Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO. En entrevista, Ramos destacó que el desarrollo de tecnologías digitales refleja las desigualdades del mundo físico, como la concentración de recursos en ciertos países y grupos, lo que afecta especialmente a las mujeres.
Ramos señaló que en el sector de la IA, solo el 22% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres, y que las principales tecnologías están siendo creadas por un pequeño grupo de empresas de países desarrollados, principalmente Estados Unidos, China y Reino Unido. Esto provoca sesgos en la tecnología, como los errores en los sistemas de reconocimiento facial, que funcionan mejor con hombres blancos y tienen un margen de error mucho mayor con mujeres negras, lo que podría afectar decisiones importantes como la aprobación de créditos o la distribución de beneficios sociales.
La funcionaria también alertó sobre la concentración de poder en manos de pocas empresas, lo que puede generar un mercado monopolizado, donde solo unos pocos jugadores dominan la IA. Este fenómeno está ampliando las brechas económicas, ya que las grandes corporaciones atraen la mayoría de las inversiones y talentos, mientras que las pequeñas empresas quedan rezagadas.
Para enfrentar estos retos, Ramos hizo un llamado a que los países adopten políticas de competencia más fuertes y actualicen sus estrategias nacionales de IA. En el caso de México, destacó los avances en áreas como la aeronáutica, pero también subrayó que el país aún necesita más inversión en investigación, desarrollo y educación superior en este campo.