México apuesta fuerte por la inteligencia artificial, pero el crecimiento acelerado de centros de datos ya genera un costo ambiental preocupante. Estas instalaciones, clave para el desarrollo tecnológico, consumen enormes cantidades de electricidad que hoy se cubren, en gran parte, con gas natural y diésel.
Regiones como Querétaro concentran complejos que superan los 200 megawatts de consumo, presionando una red eléctrica limitada. De acuerdo con reportes de Context y la International Energy Agency, países con transición energética lenta, como México, enfrentan mayores emisiones por este boom digital. Empresas como Microsoft han recurrido a generadores de respaldo ante la falta de energía limpia suficiente.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa a México como hub digital, reconoce que la transición a renovables será gradual. El reto es claro: la tecnología avanza más rápido que la energía limpia.