La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo desafío para el sector turístico, al facilitar la creación de imágenes falsas, destinos inexistentes y campañas de desinformación que afectan tanto a viajeros como a empresas. Expertos advierten que el impacto económico y reputacional puede ser alto, ya que el turismo se basa en decisiones emocionales y en el manejo de datos sensibles.
Casos recientes muestran cómo contenidos generados con IA han llevado a turistas a planear viajes a lugares que no existen, como un supuesto cañón en Perú, o a desplazarse cientos de kilómetros para ver atracciones falsas promocionadas en redes sociales. También se han difundido videos manipulados de fenómenos naturales o hechos violentos en destinos reales, como playas de México, que nunca ocurrieron.
De acuerdo con un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja, gran parte de la desinformación turística está relacionada con temas económicos, como precios, promociones o supuestos riesgos de seguridad. Estas falsedades pueden provocar cancelaciones, malas reseñas y pérdida de ingresos en poco tiempo.
Además, la IA ha sido usada para impulsar estafas con ofertas llamativas de vuelos y hospedajes que nunca se cumplen. Especialistas recomiendan a los viajeros verificar información en fuentes oficiales y al sector turístico reforzar la transparencia y monitorear su presencia digital.