Las prioridades de los mexicanos menores de 35 años están cambiando de forma acelerada, dejando atrás los modelos tradicionales que marcaron a generaciones anteriores. De acuerdo con una encuesta de México Pragmático, los jóvenes colocan la seguridad personal, la estabilidad laboral y el crecimiento profesional por encima de metas como casarse, tener hijos o comprar una casa.
El estudio revela que el 73% considera que su seguridad e integridad son hoy más importantes que antes, reflejando el impacto de la violencia y la incertidumbre social en sus decisiones de vida. Además, metas como obtener un título profesional (47%) y encontrar un trabajo estable (44%) se han convertido en prioridades, en un contexto laboral cada vez más competitivo y cambiante.
Mientras tanto, proyectos familiares tradicionales han perdido centralidad. Solo 9% de los jóvenes considera prioritario casarse o vivir en pareja, y apenas 8% ve tener hijos como un objetivo relevante. Más de la mitad indicó que estos temas son menos importantes para su proyecto de vida o simplemente ya no figuran entre sus planes.
Otros factores como los ahorros, inversiones y el cuidado de familiares mayores mantienen relevancia: el 48% y el 51% los consideran igual de importantes que en generaciones anteriores. En contraste, comprar una casa ha dejado de ser un objetivo clave, posiblemente debido a la precariedad económica y al aumento en el costo de vida: solo 23% lo ve como una prioridad creciente.
Este giro generacional evidencia una realidad distinta: los jóvenes no renuncian a los valores del pasado, pero los reinterpretan bajo las condiciones actuales. Su enfoque se centra en construir bases sólidas para enfrentar un entorno económico y social lleno de retos, donde la estabilidad y la seguridad son fundamentales para planear su futuro.