México cerró 2025 con una señal de alerta que suele pasar desapercibida frente a las cifras de empleo: el país está perdiendo empleadores formales. No se trata solo de menos empresas, sino de menos personas y negocios capaces de sostener puestos de trabajo con seguridad social, un fenómeno que tiene efectos directos sobre la informalidad, la inversión y el futuro del empleo formal.
De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en 2025 se perdieron 25 mil 667 patrones registrados, la caída más pronunciada desde que existen registros comparables en 1997. El número total de empleadores bajó a 1 millón 29 mil 280, lo que representó una contracción anual de 2.4%. Analistas del CEESP y del IMCO advierten que este retroceso se da en un entorno cada vez más complejo para operar dentro de la formalidad.
El problema no es nuevo, pero sí acumulativo. Tras alcanzar un máximo histórico en 2023 con más de 1.07 millones de patrones, el país registró dos años consecutivos de caída: 2024 y 2025. Es la primera vez que ocurre algo similar desde 2003-2004. Además, el golpe fue particularmente severo para las microempresas, ya que 83% de los empleadores que desaparecieron tenían cinco o menos trabajadores.
Aunque el IMSS sostiene que el empleo formal sigue creciendo, el mercado laboral muestra una paradoja: hay menos empleadores, pero más trabajadores concentrados en empresas grandes. Entre septiembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron más de 34 mil patrones, mientras que los empleos formales aumentaron en cerca de 473 mil. Esto ha generado un mercado más concentrado y menos diverso, con menor capacidad de absorción para nuevos trabajadores.
Los costos laborales, el aumento del salario mínimo, más días de vacaciones y nuevas obligaciones patronales han elevado el costo de la formalidad. A ello se suman problemas estructurales como la inseguridad y la extorsión, que según organismos empresariales pueden representar hasta una cuarta parte de los gastos operativos. En este contexto, muchas microempresas optan por cerrar o migrar a la informalidad para sobrevivir.
Las cifras confirman la tendencia. A finales de 2025, la tasa de informalidad laboral alcanzó 55.4%, con alrededor de 33 millones de personas trabajando fuera de la formalidad. En el caso de los empleadores, el problema es aún mayor: 69.2% no están registrados ante el IMSS, lo que limita la recaudación, la protección social y el crecimiento económico.
La creación de empleo tampoco alcanza. En todo 2025 solo se generaron 278 mil empleos formales, muy lejos del millón anual que requiere el mercado laboral. Al mismo tiempo, la inversión muestra signos de debilidad: la formación bruta de capital fijo cayó 5.8% y el indicador del INEGI sobre el momento para invertir se mantiene en niveles bajos.
En México, la preocupación ya no es solo crear empleos, sino evitar que desaparezcan quienes los generan. Menos jefes hoy implica menos oportunidades mañana y un mercado laboral cada vez más frágil.