El miedo a los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos está provocando que mujeres embarazadas, principalmente latinas, dejen de acudir a consultas médicas esenciales, alertaron médicos de Minnesota y diversos testimonios recabados por medios internacionales. La situación ha encendido focos rojos por el riesgo que representa para la salud materna y fetal.
Especialistas agrupados en Minnesota Physician Voices advirtieron, en una carta publicada en The New England Journal of Medicine, que mientras aumenta la presencia de agentes migratorios en hospitales y clínicas, disminuye la asistencia de pacientes, incluso en casos urgentes. El temor no sólo afecta a personas sin documentos, sino también a migrantes con estatus legal, refugiados y ciudadanos estadounidenses.
Investigaciones periodísticas revelan que algunas mujeres han optado por suspender controles prenatales, recurrir a consultas en línea o incluso considerar partos en casa sin supervisión médica, ante el miedo de ser detenidas. Médicos y parteras alertan que esta decisión puede derivar en complicaciones graves como preeclampsia, diabetes gestacional, abortos espontáneos o muerte fetal.
Aunque desde 2021 el ICE mantiene una política que exime de detención a mujeres embarazadas salvo “circunstancias excepcionales”, organizaciones y personal médico señalan que en la práctica el temor persiste, sobre todo tras reportes de detenciones recientes. El estrés extremo, la falta de atención médica y la inseguridad alimentaria ya están teniendo consecuencias visibles en la salud de las gestantes.