En junio de 2019, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador desplegó 15 mil elementos de seguridad en la frontera con Estados Unidos, en respuesta a la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles si México no frenaba el flujo migratorio.
Este operativo incluyó efectivos del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Federal, quienes colaboraron con el Instituto Nacional de Migración para detener y canalizar a los migrantes en situación irregular. Aunque la migración no era considerada un delito, se les retenía por una falta administrativa.
Simultáneamente, en la frontera sur, se desplegaron 6,500 elementos para contener las caravanas migrantes, abarcando desde Chetumal hasta Tapachula y el Istmo de Tehuantepec.