La tendencia conocida como nesting —quedarse en casa por decisión propia para descansar— se ha convertido en una estrategia cada vez más común entre personas que buscan reducir el estrés y recuperar energía después de semanas exigentes, explica Erika Villavicencio Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Aunque culturalmente en México se asocia a la flojera o falta de productividad, la práctica del nesting ofrece beneficios físicos, psicológicos y hasta financieros, ya que permite evitar gastos en salidas y actividades sociales, además de fomentar un descanso más efectivo. Villavicencio detalló que esta tendencia, especialmente presente entre millennials, ayuda a restaurar el bienestar físico y mental y a prevenir el agotamiento crónico, al brindar tiempo para actividades sencillas como cocinar, leer o ver películas sin presiones externas.
No obstante, advierte que el aislamiento extremo puede tener efectos negativos como depresión o dependencia de la tecnología. Por ello, recomienda practicarlo de forma equilibrada y combinarlo con ejercicio y contacto social, para aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud mental.
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