La presencia de ratas en Paseo de la Reforma dejó de ser un rumor para convertirse en un problema visible y documentado. Durante los primeros días de febrero de 2026, vecinos, comerciantes y peatones comenzaron a difundir videos y denuncias que muestran a los roedores desplazándose libremente en camellones y jardineras de la colonia Juárez, incluso a plena luz del día, una conducta poco común en estas especies.
Más allá del impacto visual, especialistas advierten que una plaga de ratas representa un riesgo sanitario real. Estos animales pueden transmitir enfermedades como leptospirosis, salmonelosis y hantavirus a través de orina, heces o mordeduras. El problema se agrava debido a que Paseo de la Reforma concentra restaurantes, oficinas y zonas turísticas, lo que incrementa el riesgo de contacto humano y de contaminación en espacios públicos.
Vecinos de la zona señalan que el aumento de basura, la acumulación de residuos orgánicos y la falta de mantenimiento en áreas verdes han sido factores clave para la proliferación de los roedores. A ello se suma la presencia constante de restos de comida y zonas poco intervenidas, lo que ha generado un entorno propicio para el crecimiento descontrolado de la plaga. En este contexto, las ratas aparecen más como un síntoma de abandono urbano que como la causa del problema.
El fenómeno no es exclusivo de la capital mexicana. Ciudades como París han enfrentado situaciones similares en años recientes, lo que ha abierto debates sobre control sanitario, sostenibilidad y políticas públicas. Expertos coinciden en que la falta de acciones preventivas y programas constantes de limpieza convierte a las grandes urbes en escenarios ideales para este tipo de crisis.
En la Ciudad de México, los ciudadanos pueden reportar la presencia de plagas ante instancias como la PAOT, la Secretaría del Medio Ambiente o la COFEPRIS cuando existe un riesgo sanitario comprobado. No obstante, autoridades y especialistas advierten que la solución requiere medidas estructurales: manejo adecuado de residuos, mantenimiento urbano permanente y campañas de concientización. De lo contrario, cualquier acción aislada será solo un paliativo temporal.
Paseo de la Reforma, símbolo de modernidad y proyección internacional, enfrenta hoy un problema que pone sobre la mesa la necesidad de repensar el cuidado del espacio público y la salud colectiva. Ignorar la plaga no hará que desaparezca; por el contrario, podría normalizar un riesgo que crece a la vista de todos.
Foto para fines ilustrativos de Michelle Gordon en Unsplash