Durante los Juegos Olímpicos no todo ocurre en las pistas y en los podios. También hay historias que se viven lejos de las cámaras, dentro de la Villa Olímpica, donde atletas de todo el mundo conviven durante días.
En medio de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, han vuelto a circular relatos sobre el ambiente festivo que suele darse en estos espacios. Testimonios recopilados por ESPN recuerdan episodios llamativos de ediciones pasadas, como reuniones en jacuzzis, fiestas que duraban varios días y encuentros entre deportistas de distintas delegaciones.
Uno de los casos más comentados ocurrió en Vancouver 2010, cuando un esquiador narró una fiesta que terminó en un jacuzzi con varios atletas. También se habló de lo ocurrido en Sídney 2000, donde el medallista Josh Lakatos describió celebraciones que se extendieron por más de una semana dentro de la villa.
La distribución masiva de preservativos también ha sido parte de esta historia. Desde Seúl 1988, el Comité Olímpico Internacional implementó una política preventiva. En París 2024, por ejemplo, se repartieron 300 mil preservativos entre los más de 10 mil atletas, reflejando que la convivencia va más allá de la competencia.
Algunos exdeportistas han señalado que la mezcla de juventud, alto rendimiento físico, adrenalina y la descarga de tensión tras competir crea un ambiente especial. Otros, como Hope Solo, han considerado que puede convertirse en una distracción.
Más allá de las polémicas, la Villa Olímpica sigue siendo un espacio único donde se cruzan culturas, idiomas y experiencias. Entre disciplina y fiesta, también han surgido historias de amor, como la de Susen Tiedtke, quien conoció a su esposo en unos Juegos Olímpicos.