Momentos de tensión se vivieron la mañana de este jueves 15 de enero cuando un avión comercial de Turkish Airlines con 148 pasajeros a bordo fue escoltado por jets de combate tras reportarse una presunta amenaza terrorista durante el vuelo.
La aeronave, un Airbus A-321 que cubría el vuelo TK1853, despegó alrededor de las 11:00 horas locales desde Estambul con destino a Barcelona. Durante el trayecto, mientras sobrevolaba el mar Mediterráneo frente a las costas de Italia, autoridades aeroportuarias fueron alertadas sobre una posible amenaza de bomba a bordo, lo que activó los protocolos de seguridad aérea.
Ante la alerta, aviones de combate de España y Francia interceptaron y escoltaron al avión comercial. El estruendo de los cazas fue escuchado en regiones del sur francés como Comminges y Ariège, de acuerdo con reportes de medios europeos.
Previo a su aterrizaje, la aeronave realizó varias maniobras en el aire como medida preventiva. Finalmente, el avión logró descender sin incidentes y los pasajeros fueron evacuados de manera segura para permitir la revisión completa de la unidad.
Posteriormente, Turkish Airlines informó que la alerta se originó cuando una pasajera cambió el nombre de su red WiFi personal durante el vuelo, incorporando un mensaje con una supuesta amenaza de bomba. La aerolínea explicó que, al detectarse esta situación, se activaron de inmediato los procedimientos de seguridad conforme a los protocolos internacionales.
Tras una inspección exhaustiva, las autoridades descartaron la existencia de cualquier artefacto explosivo y confirmaron que no hubo una amenaza real, aunque el incidente provocó momentos de pánico entre los pasajeros y un importante despliegue de seguridad aérea.