El estado de Texas aprobó un plan de estudios que incluirá lecciones basadas en la Biblia desde el nivel de jardín de niños hasta quinto grado. Aunque su implementación será opcional, los distritos escolares que adopten el programa recibirán un incentivo estatal de $60 por estudiante. Este proyecto, conocido como Bluebonnet Learning, fue desarrollado tras la aprobación de una ley en 2023 que modificó los estándares educativos.
La iniciativa ha generado intensos debates. Sus defensores, como Cindy Asmussen y la organización Texas Values, argumentan que la enseñanza de historias bíblicas puede mejorar la comprensión lectora y fomentar valores morales. Sin embargo, opositores, como Megan Tessler y sindicatos educativos, sostienen que esta medida contradice la separación entre Iglesia y Estado, temiendo que sea un paso hacia una mayor influencia religiosa en la educación pública.
El plan, que incluiría enseñanzas como la Regla de Oro del Sermón de la Montaña, ha sido aprobado por la mayoría republicana en la junta escolar, mientras que demócratas y algunos republicanos se opusieron. Expertos prevén litigios que podrían escalar hasta la Corte Suprema para determinar si esta medida viola la libertad religiosa y la cláusula de establecimiento de la Constitución de EE. UU.
Texas no está solo en esta tendencia. Estados como Oklahoma y Luisiana también han promovido iniciativas para incluir la Biblia en los planes educativos. A nivel nacional, la reciente victoria de Donald Trump en las elecciones de EE. UU. podría influir en la dirección de estas políticas, especialmente si se cumplen sus promesas de reestructurar el sistema educativo federal.